Gilda:
Me dijeron que sos muy generosa en tus clases con la información ¿qué
te parece? ¿Creés que los maestros siempre se guardan algo?
Aurora Lúbiz (AL): Mirá qué bueno. Lo que pasa que yo a
lo largo de mi carrera, de toda la actividad pasé por diferentes maestros,
algunos han sido muy generosos conmigo y yo creo que he aprendido de
ellos que si uno es generoso cuando explica algo, cuando da lo que ama,
eso vuelve nuevamente, eso regresa de alguna manera. Yo la verdad que
no pienso: "voy a ser generosa", yo les explico a las chicas
cuando vienen a tomar la clase la mayor cantidad de elementos y de posibilidades
que este baile tiene a partir de las experiencias mías. Y creo que eso
le da un ritmo a la clase de mucha profundidad. Me alegra ese agradecimiento
si la gente siente que soy generosa. Lo que trato es de ser honesta,
de no guardar información que puede serle útil a otras personas, porque
yo también transité por un momento en que no sabía. Es importante poder
compartir las experiencias que uno tiene con las chicas que vienen a
tomar la clase que de alguna manera ponen su confianza en uno. Hay personas
que sí se guardan información. Yo no sé si son maestros o no, esa es
la diferencia. Los que yo te digo que han sido maestros no se guardaron
información: Antonio Todaro, el Chúcaro, Norma Viola, Laura Gatto (es
alguien no conocida en el medio pero alguien que ha sido maestra y bailarina
de danza clásica y danza moderna). Hay otros que sí se han guardado
información que yo no los llamaría maestros.
G:
¿Qué preferís: la docencia o el escenario?
AL:
Yo creo que son dos caminos que se conectan directamente. Cuando yo
hace muchos años decidí que quería hacer del baile una opción de vida,
una profesión que no sólo era bailar sino que además era construir un
espacio, un lugar en el mundo (hay una película preciosa que ayer vi
que habla de "un lugar en el mundo"); cuando yo decidí cuál
iba a ser mi lugar en el mundo: desde el baile, al principio desde la
danza moderna, desde el folklore y después se fue guiando al tango;
cuando descubrí el tango y dije: "éste es mi mundo"; entonces
empecé a desarrollar las dos áreas, tanto la docencia como la artística
casi paralelas.Siempre me gustó mucho el escenario, lo amo profundamente.
El placer que te da el escenario es inigualable, la magia que tiene
ese momento no se compara con nada.. Pero también es muy rica la docencia,
el poder compartir las experiencias y los conocimientos con otras personas.
Y siempre me gustó hacer las dos cosas. La actividad nuestra es muy
inestable: tenés momentos de una cosa y momentos de otra. En noviembre
estuve mes y medio arriba del escenario haciendo una gira por toda Europa
y ahora estoy acá solamente en el área docente. Y la verdad que disfruto
mucho de las dos. Cada una tiene su ubicación diferente. El escenario
te enriquece porque compartís con otros bailarines un espacio, la docencia
te enriquece porque compartís con personas que están como en otro escalón,
que están deseosas de conocer más. Y esas dos cosas son muy interesantes.
G:
Hablame de Tango Emoción.
AL:
Tango Emoción es un proyecto de Mora Godoy que nace en su momento con
la idea de un espectáculo más pequeño: cuatro o cinco parejas y una
orquesta con el que el anteaño hicimos una primer gira muy cortita para
Europa. En su momento tuvimos la responsabilidad Jorge Firpo y yo de
la dirección y de la coordinación de los bailarines. El espectáculo
lo hicimos en Europa. Nos fue bien y volvimos a ir en noviembre pasado
en una gira más extensa en calidad de primeros bailarines. Tango Emoción
está integrado por Lisandro Adrover en la orquesta mas cinco parejas
de bailarines. El proyecto de Mora es insertar la compañía en un mundo
deseoso y que pide espectáculos de tango. Ella tiene ya una compañía
y esta nueva compañía es la que está surgiendo y nosotros somos los
primeros bailarines. Esa es la idea de Tango Emoción.
G:
Viajando tanto al extranjero ¿qué les aporta seguir dando clases en
Buenos Aires a precios argentinos?
AL:
Buenos Aires es el lugar en el mundo, es la casa de uno. Creo que la
gente deposita en nosotros una confianza o le agradan las clases o lo
pasa bien y eso nos motiva para seguir teniendo clases acá. A pesar
de que nosotros viajamos , es muy importante desarrollar la actividad
en el lugar de uno, en el lugar propio porque la conexión con el propio
argentino te ubica en otro lugar distinto. En nuestras clases siempre
se combina un 70% de argentinos con el resto de extranjeros. Además
pienso que es muy importante la construcción de una actividad que no
se corte, porque la continuidad y las clases en forma permanente hacen
que vayas construyendo un camino. Por suerte a las clases viene mucha
gente porque también la permanencia hace que la gente lo vea como algo
serio. Por supuesto que es diferente económicamente por eso tratamos
de combinar ambas cosas: de poder hacer una gira en el exterior y poder
también tener una actividad acá. Además me parece muy importante que
desde el extranjero se vea a esta ciudad, a Buenos Aires como la capital
del tango, y que haya necesidad de venir aquí para estudiar, porque
de alguna manera es nuestra cultura, es lo que nos define como ciudad,
como país. Entonces es un trabajo de nosotros fortalecer esto más. La
clase en Buenos Aires te conecta con lo que somos y lo que tenemos como
cotidiano.
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G:
¿Se notó un aumento significativo de extranjeros en tus clases últimamente?
AL:
Muchísimo. Creo que por varias cosas: primero porque en estos últimos
años la actividad del tango en el mundo ha crecido. como muchos maestros
y bailarines salimos al exterior a dar clases ya hay nuevos tangueros
en otros países. Pero después ese tanguero quiere venir a conocer el
lugar de origen, quiere venir a Buenos Aires. Hace unos años venían
solamente en agosto, septiembre. Ahora todo el año hay extranjeros que
vienen a bailar tango y a conocer el domicilio legal del tango. Además
este último tiempo con el desorden económico ha sido muy favorable para
los extranjeros.
G:
¿Pensás que con tanto extranjero se pierde la esencia de la milonga?
AL:
No creo que se pierda, se transforma porque la llegada del extranjero
transforma algunas situaciones de la milonga. Pero también creo que
el tanguero que viene, viene a buscar lo que nosotros tenemos como cotidiano.
Y se adapta a lo que sucede en la milonga. Muchos chicos que yo los
veo bailar y son italianos o españoles o alemanes y los veo en la pista
y mientras no hablan no te das cuenta. La mayor parte viene a buscar
lo que nosotros hacemos cada día. No a cambiar. Por supuesto que se
transforma pero yo creo que es muy interesante. Yo lo veo en las clases
nuestras que es muy rico el intercambio que se produce. Es una transformación
beneficiosa. Tengo una amiga que dice que si los políticos bailaran
tango a lo mejor no había guerras. Es muy interesante como fenómeno
social lo que se da. El tango conecta los corazones, no hay otra danza
en el mundo tan visceral, tan cuerpo a cuerpo como es el tango. Es una
metáfora linda.
Lo malo es pensar (esto es muy delicado) que el extranjero te
va a salvar la economía porque le cobrás en dólares y no en pesos. Eso
me parece que es un error. Esto es como una reflexión a todo el micromundo
del tango: es mejor pensar en un proyecto a largo plazo, no de que gano
plata hoy y mañana ¿qué? No es buen camino.
G: Me gusta la fuerza que le ponés a tu baile.
Realmente Jorge y vos arriesgan mucho ¿Podrías contarnos alguna caidita
debido a tanto riesgo?
AL:
Este baile es un baile que tiene diseños coreográficos muy complejos.
Entonces si yo voy a hacer un salto y Jorge no me agarra como corresponde
o yo hice más fuerza de la que tenía que hacer y mandé más energía,
eso puede devenir en una caída. Y sí nos ha pasado que nos hemos caido
al suelo porque de pronto yo salté con mucha energía y él no pudo controlar
esa energía mía y no pudo agarrarme a tiempo. Somos humanos, y no es
agradable caerse pero bueno, te caes, te levantás y seguís bailando
y tratás de sonreir para que sea menos el malestar. Te diría que la
primera vez que me ha pasado me he sentido muy frustrada. Pero también
te conectás con algo: que uno no es una máquina, somos personas. Por
suerte ha sucedido pocas veces.
G:
¿Qué te gusta destacar de vos como mujer en el tango?
AL:
Las generaciones anteriores a la mía veían como una participación menor
de la mujer dentro de la pareja. Hoy, en mi generación, somos el 50%
de la pareja. Creo que el rol femenino es muy importante porque muestra
la sensualidad sin ser sexual, el adorno, pero no el adorno decorativo
sino el adorno activo. En el tango los roles están bien definidos, cada
uno tenemos una parte importante en el baile: el hombre conduce, nosotras
aceptamos esa conducción. Yo puedo aceptar esa conducción desde la pasividad
y ya está. Pero si yo a ese rol le agrego protagonismo y puedo estar
en mi propio eje y puedo hacer un adorno sobre el movimiento que el
hombre me marca, me torno activa, me torno presente. Desde ese lugar
yo me paro para el baile, desde la igualdad con una tarea diferente
a la del hombre.
G:
A mi me llega de tu baile la fuerza o el temperamento más que por ejemplo
la languidez o la elegancia.
AL:
Sí, es cierto. Yo soy una bailarina de mucho carácter, de mucho temperamento.
Creo que porque vengo de haber bailado folklore argentino y de haber
bailado mucho flamenco. Había una época en que Buenos Aires tenía tres
o cuatro compañías de zarzuela trabajando, yo trabajé muchísimo en zarzuela:
Doña Francisquita, la Verbena de la Paloma, y bailaba flamenco, bailaba
sevillanas. Esos elementos han dado esa bailarina que soy ahora. Yo
creo que el rol de la mujer es muy fuerte y también tiene que ver con
la personalidad. Yo en lo cotidiano soy una persona que tiene mucha
energía, no soy una mujer "light" que me da lo mismo una cosa
que otra. Eso se debe ver en el baile. Porque uno está de alguna manera
transmitiendo una actividad que tiene que ver con lo emocional, nosotros
no enseñamos a manejar una computadora. Te exige más compromiso y no
podés hacer de taquito, por lo menos yo no puedo. Entonces ahí aparece
mi energía.