ARTE
 
GUIAS
Bailarines
Cantantes
Clases
Festivales
Milongas
Museos
Músicos
Seminarios
Shows
 
NOTAS
Entrevistas
Notas de
AbcTango
Notas de
Usuarios
Noticias
Nuevos CDs
Nuevos Libros
Siglo XXI
Tango para
Principiantes
 
Profesionales
Pedidos y
Audiciones
Salas de ensayo
 
Links
E-Mail
 
Introducción

Orígenes 
Personajes 
Escenarios

Música

Orígenes
Orquesta
Evolución
Diferencias
Gardel
Piazzolla
Salgán
El Bandoneón

Danza

Tango
Milonga
Vals
El calzado

Letra

El lenguaje
Villoldo
Discépolo
La Poesía
El Lunfardo


Tango

Danza apasionada

El tango es la danza de la carne, del deseo, de los cuerpos entrelazados. Es un diálogo nuevo, la seducción hecha movimiento, el ir y venir, encuentro de dos mundos. Es un baile exhibicionista, estéticamente bello, y ronda sin temores el universo de lo lúdico.
La pareja de baile roza sus zapatos entre sensuales caricias mientras el atónito espectador ocasional, eterno voyeur, se fascina y deslumbra con el ardor del tácito romance entre los bailarines de turno.
La primera expresión precursora de lo que sería luego el tango fue, para muchos, la incorporación en los bailes de la pareja enlazada y figuras coreográficas propias de los bailes de los negros.

La danza atravesó varias etapas: el baile criollo, el de salón, el tango liso, el estilo milonguero de mediados de los años cuarenta, luego su virtual desaparición y en la actualidad un resurgimiento importante.

El tango como baile ha sido determinado por la conjunción de tres elementos: un componente musical negro, la milonga y la habanera, que asume un rol catalizador. La guajira flamenca aportó su melodía para la formación de la milonga. La habanera, su ritmo. El tango negro, la danza. Luego esa milonga ya transformada por su triple influencia, pasa a denominarse tango por efecto del tango negro y del tango andaluz. Para ese entonces el tango andaluz aporta al nuevo tango en Buenos Aires, melodía y música.

Originariamente, el tango comienza a bailarse en tugurios y lupanares. Este nuevo ritmo se asocia desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y "camareras" las únicas mujeres presentes en las academias o perigundines. Este escenario facilitó el hallazgo; en el prostíbulo era posible abrazar a la pareja, ceñirse a su cuerpo: rostro contra rostro, pecho contra pecho, vientre contra vientre, muslo contra muslo, pulso contra pulso.

Sin embargo, el baile en sus comienzos fue una creación individual: el compadrito demostraba sus habilidades desde la esquina a sus amigos o a la mujer que quería conquistar. Y paradójicamente, es una pareja de varones la primera que baila el tango en alguna esquina de la ciudad.
En un principio, se trataba simplemente de mostrar la habilidad, de lucirse. Luego de que el tango conquista a la mujer para la danza, ella no será el ingrediente fundamental. El objetivo final es la ostentación, el saber bailar sin preconceptos, sin intenciones ocultas.

Recién al llegar a la vida nocturna, al cabaret, se convierte, a veces, en pretexto para la ulterioridad amorosa.

Pero el tango como danza no quedaba limitado a los bajos fondos o a sus ambientes cercanos. Se extiende también a los barrios proletarios y pasa a convertirse en la alegría de bodas, cumpleaños y fiestas de todo tipo. Después es aceptado "en las mejores familias". Y de alguna manera, deja de ser, un poco, el tango desafiador y alegre de los orígenes, para volverse sentimental, escapándose raudamente de los pies del bailarín para instalarse casi completamente en los oídos.



 
© 2017 by ABCTango