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Piazzolla
Piazzolla
y el Nuevo Tango:
Este músico marplatense que recorrió prácticamente todo el mundo con su
embriagadora música solía decir que "el tango ya no existe". Probablemente
por eso se dedicó a reinventarlo de la mejor manera posible: poniéndole
su firma, ese estilo propio que Nadia Boulanger le descubrió en París
y que desde allí lo marcó para siempre.
Piazzolla viajó desde Mar del Plata a Nueva York, de ahí a Buenos Aires
y luego a Paris; y así fue y vino por Europa, Estados Unidos, Latinoamérica,
pasando por cabarets y por la orquesta de Troilo, tocando con Gardel y
escribiendo para músicos de jazz contemporáneos. Sus composiciones más
famosas son: "Adios Nonino", "Tango Ballet", "Balada para un loco", "Libertango",
"Buenos Aires hora cero" y "Luz y sombra", entre otras.
Luego de ganar el Primer Premio de Composición en Francia, por lo cual
el gobierno francés le otorgó una beca para estudiar con Boulanger en
la Ciudad Luz, el compositor descubrió y valorizó su propio estilo, esa
fusión instrumental armónica entre la nostalgia de la bohemia tanguera
y el clásico encanto europeo. Hasta ese momento venía escribiendo sinfonías,
oberturas, conciertos para piano, música de cámara y sonatas. Piazzolla
definía su música como "de cámara, popular, derivada del tango (...) con
mil vueltas".
Tras ese período francés, Astor formó El Octeto de Buenos Aires y la Orquesta
de Cuerdas, por lo que fue boicoteado por las críticas y otra vez abandonó
la Argentina por un par de años, para volver luego y formar un quinteto
con el que dio unos conciertos, grabó unos discos y recorrió varias veces
el país, Brasil y los Estados Unidos.
En 1969 la "Balada para un Loco" se transformó en un enorme éxito mundial.
Fue a través de este género más comercial, que logró un acercamiento con
el gran público. Sus seguidores, hasta entonces integrado por un grupo
reducido de entendidos, fueron cada vez más numerosos. Cosechó entonces
los más cálidos éxitos en América Latina, grabando más de cincuenta bandas
sonoras de films y recibiendo la atención y las demandas de famosos músicos
de jazz, que lo convocaban para trabajar en conjunto.
En sus últimos años, Piazzolla prefirió presentarse en los conciertos
alrededor del mundo como solista acompañado por una orquesta sinfónica.
Piazzolla murió en 1990, en Buenos Aires. Sin embargo, día a día su genio
permanece, se acrecienta y sus obras se reeditan tomando nuevas formas
y magnitudes, cosechando éxitos y aplausos alrededor del mundo, llevando
su sello impreso, su espíritu indeleble en cada nota. |